Miriam

Cuando a los niños los conoces desde siempre, los ves llenos de alegría, taconeando por la puerta de casa, riendo a carcajadas, enamorados de tus perros y siempre con una sonrisa. El día que vienen y de pronto te das cuenta que el pelillo loco y alborotado se ha convertido en bucles bien cuidados que la carita redonda y la nariz chata de aquel pegote que conocías se ha convertido en una persona con mirada serena que esta dejando de ser pequeña porque crece y por cosas que a veces tienen que pasar y hacen que maduren mas rápido de lo que a los adultos nos gustaría.
Miriam, sigue sonriendo, sigue siendo una niña feliz para convertirte dentro de unos años en una mujer feliz. Pero sobre todo no cambies, eres una belleza de persona.




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